¿SOY REALMENTE ADICTO A LA NICOTINA?

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Hay muchos test caseros que pueden proveernos de una indicación del grado y profundidad de nuestra adicción pero el mas sencillo y accesible es no fumando. Si podemos pasar un dia, un mes, un año, una vida sin fumar, entonces podemos afirmar que no tenemos ningun grado de adicción a la nicotina. En cambio si hay momentos del día o situaciones en las que no podemos pasar sin prender un cigarrillo entonces tenemos un grado, mayor o menor de adicción y por lo tanto mayores posibilidades de sufrir de los síntomas del síndrome de abstinencia ante la falta de nicotina cuando dejemos de fumar. Si ya estas decidido a dejar de fumar quiza te interese saber que una de las cosas que puedes hacer para tener mas chances de exito es prepararte bien antes de dejar. Estos síntomas incluyen un aumento en la ansiedad, nerviosismo, irritabilidad, depresión, problemas de concentración, apetito desmedido, dolores de cabeza, disfunciones del sueño etc. La aparicion, profundidad y potencia de estos síntomas depende de muchos factores entre los que se cuentan el grado de adicción, la cantidad de nicotina consumida habitualmente y factores de personalidad. Hasta aqui las malas noticias. Las buenas son que el cuerpo rápidamente recupera el equilibrio y se adapta a la vida sin nicotina y que las ventajas y beneficios de convertirse en un ex-fumador se empiezan a percibir en cuestion de minutos.
Hasta ahora la adicción de la que hablamos es la adicción química a esa droga llamada nicotina, pero hay otras dos formas de dependencia: la dependencia social, y el habito corporal. La dependencia social hace que se vea al cigarrillo como un a un compañero de ruta. El cigarrillo es un amigo que nunca nos abandona, esta siempre disponible. Nuestra imagen esta asociada al cigarrillo. Nuestra personalidad esta formada en gran parte por la presencia del cigarrillo, cuando entramos a un lugar lo primero es localizar los ceniceros. Cuando salimos de casa, nos tocamos el bolsillo donde habitualmente guardamos la cajetilla y el encendedor. También tenemos el cigarrillo de después, después del sexo, después de cenar, después de etc., también tenemos el cigarrillo durante, durante la cerveza, durante la charla, durante etc. Y hasta el cigarrillo de antes. Esos hábitos son también difíciles de combatir, es difícil imaginarse a uno mismo como no fumador, es difícil pensar en la cena pensando que no va a haber cigarrillo, es difícil pensar en tener sexo sin pensar en el cigarrillo de después. Una vez mas esas son las malas noticias. Las buenas noticias son que estas facetas de la adicción son mas fáciles de controlar que la adicción química. La otra buena noticia es que al dejar de fumar no solo vamos a tener mejor sexo por la mejora en la capacidad respiratoria y circulatoria; y mejores cenas por una mejora en el sentido del gusto, y mejoras en nuestra salud en general, sino que además nos vamos a convertir realmente en dueños de nuestras vidas y vamos a sentir el inmenso, gigantesco, e incomparable orgullo de haber hecho por nosotros mismos algo que por años pensamos imposible. 

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