El tabaco

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El tabaco es un producto agrícola procesado desde las hojas de Nicotiana tabacum. Se consume de múltiples formas, siendo la primordial por combustión generando humo. Se usa desde hace milenios y tiene su origen en el continente americano, lugar desde el que se extendió a Europa en el siglo XVI y, más tarde, al resto del planeta. Se comercializa legalmente en el mundo entero (salvo en Bután),1​2​ si bien en numerosos países tiene numerosas limitaciones de consumo, por sus efectos desfavorables para la salud pública. Entre las numerosas substancias de su composición, el tabaco incluye un alcaloide que se halla en las hojas en proporciones variables, la nicotina,3​ una substancia enormemente adictiva4​ que se asocia a una serie de efectos negativos en la salud y que en dosis altas es potencialmente mortal.5​

El género Nicotiana engloba más de cincuenta especies clasificadas en 4 conjuntos principales: Nicotiana tabacum, Nicotiana petunoides, Nicotiana rustica y Nicotiana polidiclia. La especie Nicotiana tabacum, se puede clasificar en 4 variedades: havanesis, brasilensis, virgínica y purpúrea, que son el origen de las diferentes variedades utilizadas en la comercialización.

El consumo de tabaco es un factor de peligro para muchas enfermedades, en especial las que afectan al corazón, el hígado y los pulmones, como muchos géneros de cáncer.6​ En dos mil ocho, la OMS definió al tabaco «como la primordial causa en el planeta de muerte evitable».7​ Igualmente, a principios del siglo veintiuno, la OMS estimaba que el tabaco era el encargado de más de 5 millones de muertes todos los años y de unas cien millones de muertes en todo el siglo veinte.8​ Conforme las estimaciones de la propia OMS, de continuar las tendencias actuales, la cantidad de muertes por tabaquismo podría elevarse a 8 millones anuales en el dos mil treinta, hasta totalizar un estimado de mil millones de fallecidos a lo largo del siglo veintiuno a raíz del tabaco.8​ Desde la década de mil novecientos noventa, se han promovido legislaciones en países desarrollados y también ideas internacionales, como el Acuerdo Marco para el Control del Tabaco (OMS),9​ para frenar su consumo, si bien a nivel del mundo este ha aumentado en las últimas décadas, en especial en países en vías de desarrollo,10​ al paso que en los países desarrollados se ha atascado o bien disminuido.

Tendencias
Conforme la OMS (OMS), «los países que han reconocido la relevancia principal de informar al público, han conseguido un descenso en el consumo de tabaco». Panos, agencia londinense de información, añade: «en muchos hogares, lugares públicos y centros de trabajo del Norte, ya no se considera socialmente admisible fumar»,[cita requerida] y bastantes personas se ven impedidas de hacerlo en lugares públicos cerrados por las prohibiciones adoptadas en múltiples países. Estas limitaciones son más recias en los países desarrollados que en los subdesarrollados, razón por la que las compañías tabacaleras dirigen su publicidad más cara las naciones con menos prohibiciones o bien con leyes más laxas.

Actualmente, el consumo de tabaco es la primordial causa de mortalidad eludible en el planeta. Habida cuenta de los cuatro con nueve millones de defunciones anuales relacionadas con el tabaco, ningún otro producto de consumo es tan peligroso ni mata a tantas personas como el tabaco. Se trabaja en tratados y leyes en donde se va a poder resguardar a miles y miles de millones de personas de las asoladoras repercusiones del consumo del tabaco y de la exposición al humo de tabaco.

En el planeta hay más de mil millones de personas que fuman tabaco. El porcentaje de fumadores ha disminuido en numerosos países desarrollados mas está incrementando en los países en vías de desarrollo. En la mayor parte de poblaciones, entre el veinte y el sesenta y seis por ciento de los hombres fuma. Si bien el porcentaje de mujeres que fuman está incrementando, este acostumbra a ser inferior al de los hombres que fuman.

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